23 Mar 2008
Es sólo un sueño de lo más profundo,
la quietud de una estrella oscurecida,
sueño de roca dura, endurecida
de inmensidad, de paz y de otro mundo.
Sólo una broma de los vastos cielos
para saciar abulias inmortales.
Está tendido entre cirios y vestales,
cobijado en azules terciopelos.
Ya verán. Sólo esperen. Una llama
impregnará de luz, verso tras verso,
la oblicua realidad del universo;
y cubierto de gloria y justa fama,
como un antiguo dios desempolvado,
regresará con rostro eternizado.
21 Mar 2008
Vaya donde vaya:
por las ramblas atestadas,
por los bares de cerveza y fútbol,
junto al mar
que me escama en sus milenios,
me alcanzas, ay, soledad.
Cual brisa de la vida
trasvasas mis umbrales,
y me invitas a huir
en las nubes del tiempo.
¿Qué haré contigo,
con tus lánguidos brazos abrazándome,
nutriéndome de pereza,
de abstracciones y recuerdos,
y aquietando mi corazón
como una campana vencida?
Quizás renuncie a reprochar
su insolente ansiedad de poseerme.
No la he visto desnuda todavía.
21 Mar 2008
No he venido a buscar
este silencio de bosque dormido,
carente de susurros,
ni esta orfandad de alas
que me devuelve a los árboles del simio.
Es tanta la brisa muerta
que anhelo dormitar sobre hojarascas
de su sueño infinito
y abandonarme sin fin a su abrigo.
Sólo he pretendido conocer
la garganta del hombre eterno,
emigrando a la entraña
primigenia de su canto
para emular sus guturales ansias.
Sólo he llegado hasta estos cielos
buscando dioses que nos han olvidado.
16 Mar 2008
Cierta broma la vida me ha gastado
que hoy logro entender a ciencia incierta:
de par en par abría su amplia puerta
y tras sus muros un cielo eternizado;
en su patio sin límites, cargado
de azul adoslescencia, una abierta
enramada de luz que, boquiabierta,
dejaba al alma en su existir dorado.
Tanta dicha palpitante -cuán calladas
vivencias que quedaron olvidadas
en las cuevas de aquella algarabía-,
regresa con imágenes candentes
para alumbrar con rayos impotentes
la oscuridad que inunda en este día.
12 Mar 2008
Buscarán mis raíces en la tarde
el fósforo, el potasio que nutran
mis deslucidas horas
que grávidas perviven en tu ausencia.
He vivido siglos bajo el cielo de tus ojos,
y pájaros bullangueros han brincado
sobre mis ramas enlazadas a tu cintura;
he soñado pólenes en cada primavera,
y he observado el lago de tus gozosas lágrimas
espejear mi dicha.
Mucho amor hemos escondido bajo las piedras,
juguetonamente,
buscando la risa de las ranas,
el baile de las hormigas nocturnas,
para que, no sólo el cielo, sino también el bajomundo,
sean testigos del guiño cómplice del sol en la alborada.
En la tarde de todos los recuerdos,
antes que la luna me pinte de ceniza.